Volver al pueblo es sinónimo de perderse por la naturaleza. Qué mejor manera de desconectar que pasar una mañana de otoño en el monte.

Érase una vez, una mañana heladora con apenas un grado sobre cero. La Montaña Palentina deslumbraba en el horizonte, blanca, por su mantón de nieve. El ambiente no invitaba a estar mucho tiempo fuera de casa, lejos del calor de la chimenea. Pero, las ganas de respirar aire fresco superaban la intemperie.

De pronto, se me ocurrió: ¿Un paseo y hacer unas fotos de pleno otoño en el monte? ¿Por qué no? Guantes en las manos, doble calcetín, camiseta térmica y el súper abrigo de montaña. Todo lo necesario para no morir congelada en el intento. ¡Preparada para salir! ❄

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Montaña Palentina vista desde Buenavista de Valdavia.

En el monte, el paisaje era realmente bonito. Una mezcla de tonos marrones y verdes húmedos protagonizaba la estampa. El único sonido era el viento gélido corriendo en zig zag entre los troncos de los árboles.

Las setas iban apareciendo entre el ramaje del suelo y los surcos del terreno. Algunas invitan a imaginar pequeños ecosistemas a su alrededor… 🍄 🐛

Y así, termina el cuento de cómo Caperucita busca la desconexión del bullicio y el agobio madrileño. O, mejor dicho, la conexión con sus propias raíces, la naturaleza.🌲

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Amanita muscaria con colores rojos y naranjas  

Un cuento que empieza y termina cuando ella misma decide ser el lobo de la historia. 🐺

S.

Monte de Buenavista de Valdavia (Palencia)

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