25 indicios de que eres adicto a los viajes

En la vida estamos totalmente definidos por nuestras acciones. Cualquier persona que te conoce tiene una visión detallada sobre ti. Seguramente, si eres un adicto a los viajes, ésta  sea una de las primeras cualidades que destacan sobre ti.

Aquí he enumerado algunos de los principales indicios de que eres ADICTO a VIAJAR. ¡Cuidado! 😉

travel-collage-explore-to-create
  • Aunque hayas viajado, sigues teniendo una lista de sitios a los que ir antes de morir.
  • Siempre tienes un “colchoncito” de dinero ahorrado por si surge cualquier escapada.
  • Te encanta comunicarte con la gente y conectar con las diferentes culturas que encuentras.
  • Tu habitación siempre tiene como decoración algún recuerdo de tus viajes.
  • La mayoría de fotos que subes a tus redes son en lugares y destinos turísticos.
recuerdo-viajes-explore-to-create
  • Te encanta leer blogs de viajes, informarte y enumerar todos los ‘imprescindibles’ de cada lugar.
  • ‘Google Maps’ es tu mejor aliado y, sino, los mapas de bolsillo, que se convierten en el mejor souvenir.
  • Sabes realmente qué necesitas y qué no al hacer una maleta, en 10 minutos eres capaz.
  • Te encanta arriesgar y probar comida típica de cualquier país. (Aunque también hay momentos en los que echas de menos la comida española).
  • Cada vez tus maletas llevan menos ‘por si acaso’.
  • Apuras hasta el último momento para llegar al aeropuerto. Hasta que te llevas un susto… 😂
  • Ante cualquier imprevisto o incidencia, te vienes arriba. Siempre lado positivo, donde se cierra una puerta se abre una ventana.
  • En algún momento has soñado con dar la vuelta al mundo.
  • Te dicen cualquier destino y automáticamente calculas el presupuesto del viaje en tu cabeza.
  • Experto a la hora de dormir en cualquier lugar. Sea tren, coche, cama, suelo, aeropuerto, banco o tabla de madera.
  • Ni te molestas en guardar la maleta de cabina. ¿Para qué? Si la vas a utilizar en nada y menos.
  • Cuando gastas el dinero en algo, calculas a dónde podrías viajar con esa cantidad.
  • Lo primero que te dicen tus amigos al verte es un “jolín, no paras” o “¿cuál es tu próximo viaje?”.
  • Cada vez que alguien te habla de algún viaje le interrogas, para incluirlo en tu lista de próximos destinos.
  • Eres un cliente de honor en Booking. Eres la víctima perfecta de sus e-mails con promociones. Caes muy fácil.
  • Tienes el neceser de viaje ya preparado para cualquier imprevisto. (Podrías ser capaz de sobrevivir unos días solo con eso jeje)
  • Cada año de tu vida se define por “El Viaje” que has hecho o vas a hacer.
  • Cada vez te gusta más vivir experiencias, no solo visitar lugares turísticos.
  • Eres un persona cuando va, pero, en el interior, otra muy diferente cuando vuelve.
  • Aún no has vuelto de un viaje y ya estás pensando en el próximo destino.

¿Te has detectado algún indicio que no aparece aquí? No dudes en compartirlo. Seguro que hay muchos más adictos que se ven reflejados. 😉✈

¡Viva nuestra adicción!

S.

Diez cosas por las que me enamoré de Nepal

El país de las cumbres más altas del mundo esconde muchas cosas por las que desearás volver.   


En la vida te moverás, conocerás, experimentarás, pero siempre te cruzarás  lugares con los que mantendrás una conexión especial. En mi caso, me ocurrió con Nepal.

El país de los ochomiles y los sherpas, del tigre y los elefantes, del hinduismo y el budismo; esconde pequeños detalles que lo hacen especial. Todo viajero que los descubre, cuando se va ya está deseando volver.

El respeto de sus gentes

Todo el mundo lo dice: “A Nepal se va por sus montañas pero se vuelve por su gente”. Yo me sumo a esta afirmación.

Curiosos que nos encontrábamos en el trekking de Sarangkot.

Cuando llegas allí, tienes la sensación de estar en un mundo totalmente opuesto. Te encontrarás desubicado pero ellos te acogen como uno más. No dudan en ayudarte siempre con respeto y educación.

Su hospitalidad y generosidad

Cuando pensamos en estos países asiáticos todos asociamos la pobreza y necesidad. Sin embargo, Nepal me enseño que ‘pobre’ es aquel que necesita mucho.

Los nepalíes saben vivir con lo básico. No necesitan más. Lo que tienen lo comparten. Te ofrecen todo lo que pueden darte y si uno no lo tiene, te lo dejará el vecino. Son una comunidad basada en la generosidad.

Familia Magar que nos acogió en la aldea de Ramkot.

Una de las anécdotas de mi viaje fue como una pequeña aldea de montaña de la raza Magar, se entregó con mi tia y conmigo para acogernos una noche en una de sus casitas de barro. Aunque esta experiencia merece su post propio. 😄

Un tráfico hecho caos

En contraste con la paz y serenidad que transmite hablar con un nepalí. La realidad en la carretera es bien diferente. En la ciudad es un combinado de coches, autobuses, camiones, taxis, motos, tut-tut, bicicletas, bicis con carro; hasta las personas que transportan mercancía a pie tienen su señalización.

Tráfico en una de las carreteras principales de Kathmandu al atardecer.

Este caos en la conducción también me sorprendió en plena carretera de montaña: Kathmandú – Pokhara. Los conductores adelantan en línea continua, con curvas cerradas y el vehículo superando su capacidad (tanto de personas como cosas). Todo esto lo controlan con el claxon. Si no vas muy pendiente de la carretera, puede ser hasta divertido. 😉

(#ConsejoDoraExploradora : Hay mucha mucha contaminación en el aire, lleva un fular ) 👌

La variedad de culturas

En nepal conviven diferentes razas y religiones. Cada nepalí tiene sus creencias y rituales. Siguen las tradiciones marcadas generación tras generación.

Templo de Swayambhunath en Kathmandu.

La religión practicada por el 80% de la población es el hinduismo. Pero recordad que Nepal es la cuna del budismo. Y hay estupas repartidos por todo el país. Personalmente, me gustaron más los templos budistas y el de Swayambhunath (#monkeytemple) fue mi favorito.

Templos en cada rincón

Templos en la Plaza Durbar de Kathmandú.

Cada vez que voltees una esquina encontrarás un templo. Desde una enorme estupa en lo alto de una colina, a un pequeño monumento en medio de la calle. Sin mencionar antes las Plazas Durbar del valle de Kathmandú. Estas plazas congregan varios templos y palacios en el mismo recinto. Suelen ser de pago y te encontrarás a policías controlando las principales entradas. Aunque siempre hay alguna callejuela que te permitirá acceder gratis. “Donde fueres haz lo que vieres”, dicen. 😉

Paisajes impresionantes

Uno no es consciente de lo que hay más allá hasta que lo ve con sus propios ojos. ¡Y qué razón!

Vistas del Himalaya desde la Cueva de Shiva en Bimal Magar.

La vista que más me gusta de Kathmandú es la que se divisa desde el #MonkeyTemple. Sin embargo, cuando salimos de aquel valle en dirección a Chitwan, comenzó la verdadera aventura. La carretera de montaña desde la capital hasta Pokhara te ofrece regalos que se graban en tu retina.

Sus bellos amaneceres

La montaña ‘Fish Tale’ vista desde Sarangkot al amanecer.

Ver amanecer siempre es bonito. Señal de que comienza un nuevo día. Pero si es con el Himalaya de fondo pues mejor que mejor.  Merece la pena madrugar un poco para ver como el color naranja comienza a iluminar los picos a 8.000 metros de altura. Es una de las mayores atracciones turísticas. Yo te recomiendo el amanecer desde Sarangkot. Mi vista favorita del viaje.

El imponente Himalaya

La cordillera del Himalaya vista desde el pueblo de Bimal Magar.

No os voy a engañar, es la debilidad que me traigo de allí. Recorrer el país y ver que en cada esquina podía aparecer la cumbre de cualquier 8.000 me mantenía con la misma ilusión que una niña. La vista que más me impresionó fue la que se ve desde Sarangkot. Los días eran nublados y de cambio, tenía miedo de no pillar el cielo despejado. Pero nada como madrugar a las 5:00am. A esas horas todo el cielo estaba despejado y conseguimos ver el amanecer y las vistas. ¡A tiempo! Porque con el paso del día las nubes fueron cubriendo las montañas.

Su comida

Iba con el miedo de que la comida y las fuertes especias acabaría dañándome el estómago. Todo lo contrario. Echo de menos como comí esos 15 días. Todo depende del presupuesto que quieras dedicar a esta parte, pero los nepalíes tienen una dieta estupenda.

Puesto de ambulante con fruta en la calle.

Como buenos asiáticos, arroz y tallarines a diario, legumbres, verduras y carnes de pollo, búfalo, cabra, cerdo, cordero… También encontrarás mucha fruta por la calle. Esta parte me encantó. Hay puestos de ambulantes a cada paso. Ideal para un tentempié.

No puedes irte de allí sin probar sus momos, las samosas y los pakora, estos últimos mis favoritos. 😍 También hacen “churros” nepalíes… (habrá post gastronómico #DoraTragadora)

Su sencillez

Nepalíes jugando a las damas en la Plaza Durbar de Bhaktapur.

Los nepalíes no dejan indiferente a nadie. Siempre te transmiten sus buenos deseos y cerca de ellos respiras su paz interior. Viven en su sencillez, son felices con lo que tienen y eso le hace ser una comunidad extraordinaria. Esa simpleza queda reflejada en el término ‘Namaste’ que utilizan para dar sus buenos deseos, en concreto, nuestro ‘Hola’, ‘Adiós’ y ‘Gracias’.

Namaste Nepal. 🙏🏼